sábado, 21 de junio de 2014

MUY INTERESANTE


                       

3ª entrada en el día.
 
Hoy fui al dentista y, como siempre, miré la revista "Muy Interesante".
 
 
Y, como nos dice el título, cuenta cosas muy interesantes.
 
Así que os voy a contar algunas.
 
 
LA EPIDEMIA DEL FIN DEL MUNDO
 
 
Aproximadamente entre los años 250 y 271 de nuestra era, una terrorífica epidemia asoló el imperio Romano. Muchos, como San Cipriano pensaron que había llegado el fin de los tiempos.
 
Según algunos testimonios, la llamada peste de Cipriano mataba 5.000 personas cada día solo en la ciudad Roma.
”Los intestinos son sacudidos con un continuo vómito, los ojos están inyectados de sangre”, describió el obispo en su obra De mortilitate.
 
También fue testigo de cómo se les desprendían a los enfermos los pies u otras partes putrefactas de sus cuerpos.
 

Los historiadores no saben si fue viruela o sarampión lo que desencadenó aquella mortandad, pero un equipo de arqueólogos italianos ha descubierto algunas de sus víctimas en el complejo funerario de Harwa y Akhimenru, en Luxor.  Se trata de cuerpos cubiertos de cal, utilizada tradicionalmente como desinfectante, y los hornos donde se fabricaba.
 
También había restos de una hoguera y cadáveres incinerados. Los fragmentos de cerámica han permitido datar la escena en la segunda mitad del siglo III. Es decir, la época de la peste de Cipriano, la cual, según los expertos, aceleró decisivamente la caída imperio Romano.
 
 
MIEDO A LAS MUJERES HERMOSAS
 
 
 
Las personas que padecen este problema experimentan sensaciones de temor y rechazo a las mujeres atractivas. Algunos individuos cuyas parejas destacan por su físico sienten una cierta preocupación, pues creen que esa cualidad aumenta el peligro de perderla. No obstante, el miedo de los venustrafóbicos va mucho más allá, pues viven angustiados por un sentimiento de aprensión persistente. En principio, es difícil que mantengan una relación con una chica que consideran hermosa, ya que, aunque sientan su encanto, tenderán a evitarla.  
 
 
 
Como en otras aversiones obsesivas, la causa de la venustrafobia puede encontrarse en una experiencia traumática. Así, el afectado pudo vivir, por ejemplo, una situación de rechazo en la que se sintió humillado por parte de una mujer atractiva. Esto puede llevarle a generalizar su vivencia, asociar hermosura con situación de riesgo y rechazar circunstancias similares para no fracasar de nuevo.
 
También puede darse una conjunción de factores, como timidez, baja autoestima y machismo, que propicien la aparición de esas sensaciones.
 
 
NO SE DEBE LAVAR EL POLLO CRUDO
 
 
Lo que parece una costumbre habitual en cualquier casa, entraña un enorme riesgo para nuestra salud, según la Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido (FSA).
 
La FSA advierte que lavar el pollo antes de cocinarlo, ya sea al horno, sartén o cualquier otro método de cocción, aumenta el riesgo de extender la bacteria campylobacter en la ropa, las manos o equipamiento de cocina, al salpicar el agua mientras lo enjuagamos.
 
 
Esta bacteria, según la FSA, es la forma más común de intoxicación alimentaria en el Reino Unido, ya que 4 de cada 5 casos de intoxicación alimentaria está provocada por el pollo contaminado. Las personas afectadas suelen tener vómitos y diarrea y, de forma menos común, el síndrome del intestino irritable e incluso el síndrome Guillain-Barré.
 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la campylobacter es la causa más común de gastroenteritis, una infección cada vez más común en los países desarrollados. Para evitar esto, la FSA recomienda cocinar el producto bien como mejor método de acabar con las bacterias.
 

 
 LOS HURACANES CON NOMBRE FEMENINO SON MÁS LETALES
 
 
Según un estudio estadístico llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Illinois, en EE.UU., los huracanes a los que se les ponen nombres de mujer generan más víctimas mortales que los bautizados con nombres masculinos porque la población los percibe como menos amenazantes y por tanto toma menos precauciones.
 
El estudio tiene en cuenta datos de más de sesenta años y halló que, en efecto, las tormentas con nombres de mujer mataron a casi el doble de personas. Aunque la investigación propone cambiar el método  para bautizar los huracanes, los científicos del Centro Nacional de Huracanes sugieren simplemente que la población esté atenta y asuma la amenaza que supone cada tormenta, independientemente de si llama Sam o Samantha.
 
 
Obviamente, los nombres son asignados de forma arbitraria y su potencial peligrosidad no tiene nada que ver con su denominación, pero no deja de ser curiosa la coincidencia.
 
Según los datos, hallaron que los ciclones con nombre de chica mataban a más gente. Incluso los responsables del estudio sugieren que cambiar a un huracán un nombre masculino como Charley por otro como Eloise podría triplicar el índice de víctimas porque la gente inconscientemente los juzga como menos violentos.
 
Las personas que fueron encuestadas, a las que se pidió que imaginaran que se acercaba un huracán Alexandra, Christina o Victoria, pensaban que serían menos dañinos que sus equivalentes masculinos Alexander, Christopher o Victor. Curiosamente, inicialmente, los huracanes en EE. UU. solo eran bautizados con nombres femeninos, una práctica que los meteorólogos consideran apropiada dada la naturaleza impredecible de las tormentas tropicales. El método de ir alternando “chico-chica” se adoptó a finales de los 70 para eludir las acusaciones de sexismo.
 
 
Interesante, ¿verdad?