domingo, 26 de mayo de 2013

PINTAUÑAS A MONTONES!!!

¡Hola! ¿Qué tal?

Como soy muy presumida hoy os voy a contar la historia de los pintauñas.

Un esmalte de uñas, barniz de uñas o pintauñas es un cosmético que tiene como objetivo pintar las uñas de los dedos de las manos y los pies a través de una laca coloreada. En general los productos cosméticos de este tipo son compuestos orgánicos.



Fue inventado en 1924, como laca de uñas con color, y a partir de ese momento se terminó con la moda de llevar las uñas naturales.

Hay algunos trucos para preservar el esmalte de uñas en buenas condiciones y hacer que nos duren más tiempo pintadas. Los esmaltes suelen deteriorarse casi sin razón, y esto se debe a la oxidación propia de su contacto con el aire, incluso en los pocos momentos en los que mantenemos los frascos destapados, al pintar nuestras uñas de manos y pies. Esto será inevitable, ya que el pincel necesita estar en constante movimiento, entrando y saliendo de este frasco, lo que hace imposible mantenerlo tapado.



El esmalte de uñas es un cosmético de laca, de secado rápido, comúnmente utilizado para colorear las uñas y proporcionarles brillo. En los tiempos de la antigua Grecia y Roma, las damas de la alta sociedad empezaron a emplear diversos tipos de productos para pintar su cuerpo. Eran principalmente cosméticos rudimentarios que estaban hechos a base de productos naturales.

En este caso el esmalte de uñas surgió en la antigua realeza egipcia, cerca del año 3500 a.C. las mujeres egipcias aplicaban un tinte negro sobre sus uñas para  pintarlas. Los colores más brillantes eran asignados a la familia real y a las reinas de Egipto. Cleopatra prefería el rojo oscuro y Nefertiti el tono esmalte de rubí.



Los egipcios obtenían los colores deseados a partir del siguiente proceso: Usaban henna haciendo sus uñas naranja, que posteriormente se tornarían rojo oscuro o marrón después de que la mancha haya secado.

Más adelante, el esmalte de uñas evolucionó y se comenzó a utilizar más diversidad de productos como cera de abeja, clara de huevo, gelatina, tintes vegetales y goma arábiga.



Después (cerca del año 1300 a.C.) los colores reales se cambiaron a negro y rojo, y los colores pálidos eran usados por las clases bajas.

Era una época en la que la modestia era la virtud más importante, y en la cual los colores brillantes en las uñas estaban desprestigiados. En el siglo XX los esmaltes de uñas retomaron importancia con el uso de soluciones coloridas que a pesar de todo no duraban más de unas cuantas horas.

Los esmaltes de uñas comenzaron principalmente en los colores rojo, rosa, morado y negro. A partir de ahí nuevos colores y nuevas técnicas para los esmaltes de uñas han sido inventadas y existe una gran diversidad de tonos. Existen ahora esmaltes con brillos, magnéticos, con estampados, que cambian de color dependiendo del sol, rotos...



La última tendencia son impresiones que se realizan a las uñas a través de una máquina que te permite elegir el diseño a tu gusto y lo imprime en ellas, de la misma manera tiene una mayor duración y genera efectos muy interesantes que revolucionan la moda de las uñas.

Los esmaltes deben guardarse en un lugar fresco. El calor provee un ambiente óptimo para el deterioro del esmalte, en especial aquellos que no sean de excelente calidad, notándose que el producto se separa y forma grumos. Así, el frío previene estos sucesos.

 
 
Yo por ejemplo tengo un neceser bien lleno de pintauñas de diferentes colores y hasta uno craquelado.

Echando cuentas diría que tengo en torno a 30 frasquitos!!!!!!         ;-)