jueves, 7 de febrero de 2013

UN CUENTO DE DETECTIVES


                  UN  CASO  DIFERENTE

 

Mucha gente cree que todas las personas ricas son unas irresponsables, diciendo que ven tanto dinero junto en su propiedad que eso ya no les deja ver más allá para controlarse gastando esa gran cantidad de dinero.

 

Ese es el caso de una chica rica, egoísta y derrochadora llamada Diana y que trabaja de actriz.

 

Participó en películas como “O león vexetariano”, “O avó e a tostadora”, “Ni en sueños”, “Marcus”, “La hacienda misteriosa”, “O crocodilo Cirilo”  “Misterio en la jungla”. Protagonizó “Injusticias” y “Na escola”.

 

            Un día al llegar a casa fue a sacar dinero de su caja fuerte y la vio vacía. Llena de desesperación y locura fue a llamar a la policía en su descapotable.

 

    La policía fue inmediatamente y analizó la caja fuerte para encontrar huellas dactilares, pero sin éxito. Pues al parecer los atracadores pusieron guantes para no dejar rastro. Los policías no podían creer lo que veían: a simple vista la caja fuerte no estaba forzada, lo que siempre se suele ver perfectamente.

 

            Diana decidió llamar a otros policías más profesionales, los que si se fijaron en que había un corte perfecto con radial en una esquina de la caja fuerte. Pero lo que si acertaron los otros policías era que los ladrones no dejaron huellas dactilares, por lo que ese robo sería difícil de solucionar.


 

            Los policías decidieron examinar todo el chalet y su jardín. En el jardín encontraron un billete de quinientos euros, y en el estudio donde se encontraba la caja fuerte encontraron un pelo masculino de unos cuatro centímetros de color negro oscuro.

 

           

Llevaron los hallazgos sospechosos al laboratorio para que los analizase la policía científica. El informe del pelo fue:

 

EL PELO SOSPECHOSO
Medida:    4,3 cm.
Peso:        2 gr.          
Color:        negro oscuro       
Pertenece a:     Óscar Bemposta Fontán

 

Ahora lo único que tiene que hacer la policía es buscar e investigar a ese hombre.

 
Cuando lo encontraron, lo interrogaron. A los policías les pareció sospechoso en el interrogatorio, pues se contradecía. Primero dijo que él ni siquiera conocía a esa tal Diana y después ya dijo que era su fan número uno y que él no sería capaz de hacer semejante cosa, que estaba muy ofendido y dispuesto a ayudarles a resolver el caso y hacer justicia.

 

Diana les dijo a los policías que lo condenaran, y los policías así lo hicieron. El sospechoso pasó la noche en la celda, y al día siguiente lo investigaron: miraron su informe y lo volvieron a interrogar, con más éxito.

 

En ese segundo interrogatorio Óscar confesó que sí, que sí que conocía a Diana, aunque no era su fan número uno. Que Diana le daba mucha envidia, que sí que le gustaría tener la fortuna que tiene Diana y que además era una egoísta, aunque él era una persona honrada y que no sería capaz de robarle a nadie.

 

 Diana, que estaba en ese momento allí escuchando el interrogatorio se abalanzó sobre él gritando que como no dijera la verdad que haría todo lo que pudiera para que lo condenaran a muerte y que le robaría todo el dinero que tuviera como le hico él a ella.

 

Óscar se defendió diciendo que si le robó se lo tenía merecido, y justo en ese momento la policía los separó y condenaron al sospechoso (que ya pasó a ser culpable, pues él mismo se delató) a cinco años de cárcel, pues el robo había sido de un millón de euros.

 

Diana aprendió la lección por el robo y las ganancias que consiguió a partir de ese día las compartió con la gente pobre, y la que antes decía que los ricos eran unos egoístas y unos irresponsables quedaron fascinados y muy contentos con la solidaridad de Diana.

                                                  FIN