sábado, 2 de febrero de 2013

MI SEGUNDO CUENTO


                LA HACIENDA MISTERIOSA

 

Había una vez una hacienda en la que vivían muchas vacas. Más o menos 80, y su dueña se llamaba Carmen.

 Pero una mañana, al levantarse, se dio cuenta de que le faltaban veinte. Por eso, a la noche, hizo una reunión alrededor de una hoguera y a la luz de la luna. Interrogó a sus empleados, pero ninguno confesó.

Pero doña Carmen estaba convencida de que el ladrón estaba entre alguno de sus empleados. Por eso no se rindió. Ordenó que se fueran a dormir y ella se metió en su cama, pensando y pensando.

Al día siguiente, vio que le faltaban 40 vacas más. Harta ya de que le tomaran el pelo, fue corriendo a dónde estaban sus hombres y les grito, furiosa:

-¡Ya estoy harta! ¡Quién me robó las vacas que lo diga ya!

-Pero señora, nosotros no le robamos nada. No se ponga así con nosotros.

-¡Vosotros os calláis y hacéis lo que yo os diga! ¡Aquí la jefa soy yo!

-Doña Carmen, va siendo hora de que deje de tratarnos mal y de que no se burle más de nosotros. Yo también estoy harto.

-¡Cállate!

-No quiero, y no me interrumpa. Le robé yo las vacas por lo que le dije antes. Pero si las quiere recuperar, ya es demasiado tarde. ¿Sabe por qué? Pues porque van de camino a la India con su nuevo dueño, un tal Apu o algo así.

-¡Fuera de aquí! ¡Y por aquí no vengas más! ¡Recoge tus cosas y vete!

-¡Hasta nunca bruja!

Y su EX empleado se fue a recoger sus cosas, incluido el dinero que ganó por la venta de las vacas.

Se marchó de esa hacienda para siempre, y a doña Carmen la dejaron sola y triste.

 

                                                      FIN